Pocas razas crecen de manera tan explosiva como el Gran Danés. Un cachorro puede nacer pesando menos de un kilo, y en tan solo 12 meses superar los 60 kilos de peso. Este ritmo vertiginoso pone una tensión descomunal sobre sus ligamentos y articulaciones en formación.
El Riesgo del "Crecimiento Demasiado Rápido"
Muchos propietarios primerizos creen erróneamente que un cachorro gordo es un cachorro sano. En peros gigantes esto es letal. El sobrepeso somete a las placas de crecimiento a un estrés que deriva en displasia de cadera o codo, y el síndrome de wobbler.
La regla de oro: Un cachorro de Gran Danés debe mantenerse magro, esbelto y sin una onza de grasa extra hasta los 18-24 meses de edad. Es preferible que se le noten un poco las últimas costillas a que tenga grasa sobre ellas.
Protegiendo Sus Patas: Ejercicio Seguro
Las articulaciones abiertas de un cachorro gigante no pueden soportar impactos duros. Por eso, durante su primer año de vida están prohibidos correr largas distancias o hacer que el perro persiga una pelota repetidamente con frenadas bruscas.
Prefiere las caminatas libres sobre pasto, arena o tierra. Evita escaleras empinadas siempre que sea posible, ya que la bajada somete los codos delanteros a miles de veces la fuerza de su propio peso corporal en formación.